|
BMW X5 Sin palabras Tras unos días de descanso vuelvo a la realidad, a mi mundo. Un mundo en el que alimentar tu vehículo de transporte para poder moverte cuesta dinero, un mundo en el que te guste o no, si tienes coche ya puedes dar gracias. Pero por unos días mi realidad fue diferente. Un BMW X5 me dejó totalmente conmocionada. Su línea exterior ya me gustó, pero una vez en el interior, me envolvió por completo. Asientos en piel camel, combinaban a la perfección con el gris oscuro de su exterior. La parrilla frontal nada deja que desear a un deportivo. Pero lo mejor estaba por llegar. "Toma las llaves, pruébalo", me dijeron pensando que tal vez yo iba a rechazar esa suculenta oferta. Pues ahí que voy. La palanca de cambio, como un mando del televisor, con un simple "click" el todoterreno de lujo te obedecía. Pero la cosa no acaba aquí. El sensor de movimiento, con cámara integrada mostraba a la perfección el exterior del vehículo acompañado de una voz que te dirigía. Increíble. Una vez en carretera, su motor 3.0d, sorprende. Capacidad de reacción, buena tirada, agarre, y el control de estabilidad corregía continuamente el asfalto mojado. La suspensión moderaba cualquier curva haciendola recta para que los pasajeros viajen de manera cómoda y sin notar los obstáculos e improvistos que puedan aparecer en la carretera. Tan sólo para el alcance de muy pocos bolsillos, este todoterreno se alimenta bien. Un consumo de 17 litros a los 100, pero decir cabe, que a 100, este tracción a las cuatro ruedas parecía que estaba parado. P.D.: Estimados lectores, me vais a perdonar, pero no consigo poner fotografías que agracien el texto. Mis más sinceras disculpas
|